martes, 2 de noviembre de 2010

YOGA Y PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE


Para que el alumno pueda aprender naturalmente, es necesario que lo haga en un entorno saludable, donde se sienta contenido, apreciado y respetado. El Yoga instala un ambiente de tranquilidad y buenas relaciones que permiten este entorno optimo para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje.

La relación del docente con sus alumnos es mejor y él mismo se encuentra en mejores condiciones de salud física, mental y emocional. De este modo, ejerce su tarea aprovechando toda su creatividad y su capacidad.

Existiendo buena disciplina en el aula, el docente puede dedicar mayor cantidad de tiempo a la enseñanza de los contenidos que a la excesiva puesta de límites.

Tanto el alumno como el docente aumentan su concentración, esto permite que cada contenido pueda ser transmitido y captado con mayor fluidez y naturalidad. Asimismo, cuando sea necesario, se puede utilizar la relajación como herramienta para restaurar la energía y volver al proceso de enseñanza y aprendizaje con la mente fresca y la concentración alerta nuevamente.

Ciertas posturas (asanas), los ejercicios de respiración (pranayama y los de concentración (meditación), equilibran el funcionamiento de los hemisferios cerebrales, esto permite que los alumnos puedan comprender los nuevos contenidos y retenerlos en su memoria con facilidad.

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