«El impulso cambia las cosas
condena el Todo
a una infinita fluidez de secuencias
que lo despojan de su unidad.
No niega el sentimiento
su contrario e igual dentro de este todo
que es la vida
pero le quita su color
ensombreciéndolo bajo una
penumbra eterna
de vivencias demasiado fugaces e inciertas
El impulso cambia las cosas
Desvia el pensamiento
Retrocede la acción
Rebota hacia afuera el sentir
El ser y el estar»
Montevideo año 2000.
Fue aquel un curso super rico
entre facultad y amigos
¡Qué año!
Emergía cual «laguna insomne»
brotaba un frenesí creativo y rebelde
desbordante de versos
cuentos y cantos
ansiosa por conocer descubrir
todo cuanto había de real
tras
el velo
Los procesos de la espiral y de la condicionalidad...
De todo ello escribía sin saberlo...
¡Qué bello!

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