Hoy medité bajo este hermano Pino.
Alegres acercamientos de Hijo y Amigoniños endulzaron la práctica.
Hijo permaneció un momento sobre el loto firme de mis piernas abrazándose a mi cuello y susurrando para no despertar a Pino y mojando mi tronco y pantalón de rayas con su cuerpo todavía goteando de agua y cloro, descansando.
Hijo y Amigoniños son atraídos, Hijo especialmente, por todo aquello que no se puede ver ni tocar.
Mamá en loto con Gianmudra y Ujjaibandha atrae y gusta a Hijo, le tranquiliza y apacigua; le mece.
Dhamma para Hijo y Amigoniños; quizás desde ahí puedan no dejar de despegar, no dejar de sostener el viento, no dejar de ser.
Aprendiendo a enrraizar durante el vuelo, sin bajar, erectos entre suelo y cielo.
«Solo dos cosas podemos dejar a nuestras hijas e hijos, una es raíces y la otra es alas»

No hay comentarios:
Publicar un comentario