sábado, 8 de febrero de 2025

Acortando

 Buena crítica. Mis poemas son muy largos.

Acortando:

 

Los terrores de mi infancia:


A veces los domingos,

la cana, los milicos, los terrores de mi infancia

son un lienzo que pinto con palabras: 

verde oliva, rojo intenso, sangre, espesando en la poesía

escribo creyendo que así puedo

juntar cada trazo suelto de mi vida

y de aquel país que ya no es mío.

 

Sobre todo los domingos,  

cuando ya no sé quién soy ni a dónde pertenezco en este exilio

las letras que me pueblan me cuestionan

a qué orillas literarias y barrosas trato de escapar.

 

A fin de cuentas los domingos, 

casi siempre por la tarde no sé quién soy pero sí de dónde vengo 

y escucho a los olimareños en la radio  

como si estuviera en casa en el Buceo

creyendo que así voy a poder en algún sitio

volver a unir cada segmento, y fingir que soy 

algo completo.

 

Tejer un desexilio:


Nos exiliamos del silencio, y en silencio conquistamos una voz

detrás de cada rima nos nombramos a nosotros mismos

como quien nombra a Mario a Daniel a Zitarrosa

ahí nos encontramos, nos plagiamos

borramos apellidos, como si fuéramos, qué ilusos, algo simple

aunque somos hondos, tormentosos, como el caudal de nuestro río

detrás de cada rima de Mario de Daniel de Zitarrosa

allí nos acunamos y soñando entredormidos

volvemos, los hijos del Exilio.

 

Aunque hayamos perdido nuestro nombre y nuestro escudo

la memoria no nos es esquiva

sí, sabemos sostener la historia

inacabada en la que ellos, los viejos    

soñando que volvían volvieron

(porque con nosotros volvieron)

 

Nos exiliamos del silencio, y así en un murmullo

detrás de cada rima de Mario de Daniel de Zitarrosa

estamos, ya ves, qué rebeldes, todavía,

tejiendo el desexilio.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario