Uno de los requisitos para entrar en la escuela de Iyengar es, o lo era cuando estuve allá en el 2006, que el o la practicante pudiera mantenerse en Shirsasana durante unos 12 minutos.
En aquel momento lo que interpreté fue que lo que se medía, de cara a poder entrar en la escuela, era la capacidad física del aspirante.
Pues bien, lo que se mide no es la capacidad física, y nisiquiera el grado de concentración que se pone en juego cuando practicamos Shirsasana, ni tampoco la capacidad de atención en una respiración estable y completa, necesaria claro para practicar Yoga Fisico debidamente.
Lo que se mide es un hecho invalorable, quiero decir: algo que no se puede medir desde lo cuantitativo: se mide tu Creencia, la Phistis de la que hablaba Cristo (que nos vendieron como FE, que no tiene naaaada que ver), la capacidad de Creer y Crear, que viene de dentro, de las profundidades, que se consigue entre otras vías, por el Yoga: uniendo tu capacidad de creer desde tu psique, desde tus emociones, y desde tus palabras y actos.
Sólo cuando conseguimos Unir lo que pensamos y sentimos, con lo que decimos, y con lo que hacemos, entonces esa cantidad de Creencia, de Arte, se empieza a plasmar afuera, y ahi sí lo podemos ver y medir.
Es en ese nivel de Unión donde podemos dejar fuera una huella, que muestra nuestra capacidad profunda de creer, de creer en la realidad que queremos generar.
Para llegar a plasmar afuera un hecho que sea visible, medible, valorable, primero hay que plasmarlo dentro.
Eso es lo que se mide y lo que te enseña la práctica del Yoga: la cantidad de creencia que pones en lo que haces.
Esto es lo que me interesa de una escuela infantil y primaria que aplique yoga en sus aulas: que mida e impulse la capacidad de los niños de creer en lo que hacen, pasando primero por el trabajo y la práctica de escuchar: lo que piensan, lo que dicen, lo que sienten y lo que hacen, desde la coherencia y fidelidad consigo mismos.
Desde ese trabajo yóguico de aprender a escuchar, se puede generar el aprendizaje mucho más profundo de que los logros no se consiguen desde un mero esfuerzo físico o mental, sino desde el esfuerzo de que para llegar a generar algo fuera primero hay que creer en ello y aplicarlo interiormente...
Una escuela que les enseñe a APLICAR, más allá de conocer o ser expertos.
Para ser realmente expertos hay que aplicar el saber desde la emoción y el pensamiento.
Desde ahi sí que podemos hacer lo que queramos con nuestro templo-cuerpo; pero el fin no es ese en sí mismo. El fin es aprender a ORAR lo que significa bañar nuestras palabras en ORO, para que brillen y de ese modo atraigan más y más luz a nuestro interior y a nuestra Realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario