miércoles, 14 de diciembre de 2016

EL DHARMA




Ayer en grupo de estudio compartíamos en qué medida hemos notado cambios en nuestras vidas a raíz del estudio de las enseñanzas.
Obviamente no era fácil para ninguna expresar con palabras la magnitud de los cambios, si bien sí que pudimos compartir desde lo anecdótico y circunstancial, aportando entre todas algunas pinceladas hasta armar al final un cuadro reconocible y aceptable para todas.
Se habló de una apertura de conciencia, de cómo la vida ha ido adquiriendo mayor sentido, de cambios notorios en nuestra manera de relacionarnos, en nuestra manera de sentir, de cómo las viscisitudes del día a día nos van afectando menos, y de los cambios que vemos también en el entorno y en cómo los otros nos ven y nos tratan.
Ahora en casa pensando consigo encontrar otras palabras para ampliar, desde otro lugar, otras sensaciones: en lo cotidiano aveces siento por un instante que estoy como en un sueño; la sensación concreta es como derrepente estar viajando en un flash a otro espacio que no sé si es físico o espacial o sea...como si estuviera en otro espacio desde lo sensitivo, que no consigo ubicar en un lugar o en un tiempo concretos, como si estuviera en una nube, como por encima, por fuera del sueño, con gran claridad.
Me animo a decir que ese "espaciolugar" es LA INTUICIÓN.
El dharma me impacta porque no lo creo ni lo sé...es un saber distinto: lo INTUYO con certeza, con una claridad tal que no la puedo describir. Por eso también no es tan sencillo relacionarlo a una u otra experiencias, porque tiene que ver con una manera de ahora (aaaahhhh!) entender el universo, de entender cómo funcionan las cosas (LA COSA) en red : PRATITYA SAMUTPADA.

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